
Presentación
A día de hoy, en el año de 2022, tengo 69 años. El tiempo no corre... ¡vuela! y cuando miro a mi alrededor compruebo que algunos de los que iniciaron su vida cerca de mi han caido para no levantarse más. No obstante, no quiero darle un enfoque pesimista a lo que me queda de existencia, bien al contrario. Así que os voy a contar algunas cosas de mi vida, por si a alguien le interesa conocerme un poco mejor.



Mi infancia fue realmente feliz, al menos así lo siento hoy, cuando recuerdo las mañanas de los días 6 de enero y sobre la mesa del comedor aparecían los juguetes que mi propio padre había construido para mi; sus recursos económicos no daban como para compras, así que él, ue siempre fue un "manitas", se entretenía, sin que yo me enterase, en fabricar un fuerte que defendían soldados americanos y atacaban indios sobre caballos. O espadas de madera, como la que me fabricó como estoque y que unió a un capote y a una montera, atrezzo con el que pude debutar en el coso del salón de mi casa.

En fin, eran los años '50 y mi vida comenzaba a salir a flote pese a las miserias de la época entre la clase trabajadora. MI padre procuraba que nos nos faltase de nada, pero solo él supo los sacrificios que eso le supuso. MI madre contaba que fabricaba en verano banderillas de colores para venderlas como souvenir junto a la Plaza de Toros, que está a pocos metros de los Pisos de Cantó donde vivíamos.

Nunca faltaron los juegos...
...y nunca faltó el amor


Fijáos que realmente siempre hubo amor en mi vida que, tras un salto de años entre el beso con Alicia y esta imagen pasaron momentos de mi juventud inolvidables, y de ellos estoy intentando recopilar fotos. En esta, Ana, un compañero y yo en la pista del Aeropuerto Nacional charlando de algo que debía ser "importante", por nuestros semblantes. Hablando de amor, con Ana me casé cuatro años más tarde.

